Vanidad

15/02/2016

 

Reflexión:

Es muy curioso observar cómo proliferan las informaciones generadas por los medios de comunicación en el ciberespacio, donde con desmedro  y sin medir consecuencias, se exhiben  toda  vida social y privada por medio de reseña, fotos, comentarios y memes, con el único propósito hacerse notar.
 

Voy más lejos; jovencitas y algunas no tanto, con el único propósito de "conseguir" seguidores en todas las redes sociales cuelgan en su perfil fotos donde muestra sus traseros (siempre prohijados por un buen cirujano) casi sin ningún tapujo ni reservas, exhibiendo estos “atributos”, con el mismo orgullo con que mi generación exhibía un trofeo deportivo o un título universitario.


No soy, ni pretendo ser un moralista. Solo un preocupado por el mundo que dejaremos a nuestro relevo generacional.


Los  anti valores campean por sus fueros como jinetes desbocados y sin control alguno.  Nos dice el diccionario: “De acuerdo a la teología cristiana clásica, la vanidad consiste en depositar la confianza en forma excluyente en las cosas mundanas, lo que hace que el hombre no necesite de Dios. Es considerado muy a menudo como el vicio maestro”.


Pero existen otros disímiles escenarios para buscar ese anhelado reconocimiento.


Un día de diciembre (2015) nos despertamos con la noticia que habían reapresado a un famoso personaje mexicano, quien ha sido sindicado como el delincuente no. 1 del mundo ¿? Este fue rastreado y capturado mientras intentaba darle vida a sus desventuras, en el séptimo arte (cine) coqueteando con estrellas rutilantes Hollywoodence y mexicano.

 

Muy curioso es otro hecho ocurrido en los EE.UU. donde un prófugo de la justicia manda fotos más artísticas, porque según él, las publicadas por la policía (los prófugos más buscados) no hacían justicia a sus atributos. Esto también llevó a su captura.

 

Aquí en el patio no podía faltar, y en plena faena beisbolera invernal, un joven se paseó en ropas menores ataviado con la bandera patria, como capa, emulando a un superhéroe.  Nos dice Job 15:31: “No confíe el iluso en la vanidad, porque ella será su recompensa”.

 

Es como si se estuviese cumpliendo las profecías de Andy Warhol (máximo representante del pop art) quien pronunciara la lacónica sentencia: “En el futuro todo el mundo será famoso durante quince minutos”.  Pareciera que todos están reclamando sus 15 minutos de fama.

 

Quiero aclarar que vanidad no es sinónimo de autoestima: mientras la vanidad es un deseo irresistible de ser importante o sobresalir, la autoestima es seguridad emocional.  Vanidad sí es  sinónimo de Jactancia, alarde, fatuidad, altivez, endiosamiento, vanagloria, petulancia, presunción, vacío, tonto.  Es un espejismo, una vida sin consistencia ni fundamento alguno.

 

Como parte del “paquete” viene aparejado de  inseguridades, carencias o heridas emocionales. No tiene raíces ni nutriente espiritual.

 

El Maestro Jesús nos habló de dos cimientos:

-El que edifica sobre la arena.

-El que edifica sobre la roca.

 

¡El que tiene oídos, que oiga! Mateo 11:15

¿Dónde estás edificando tú?

 

¡Dios les bendice!  

 

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