REDENCIÓN

22/08/2016

 

Reflexión:

De entrada preguntamos, ¿de qué nos sirve practicar un sendero espiritual si no involucra el cambio de nuestra mente?

Es muy cierto que en ocasiones Jesús se presenta a sí mismo como el Hijo de Dios, más no debemos ignorar su promesa de revelación a sus discípulos de que al conocer la verdad esta los libera, implicando una efectiva y personal conexión con Dios.

 

En sus discursos y en su diario discurrir Jesús nos enseña que la Verdad no es algo abstracto, simbólico o esotérico, sino todo lo contrario, que tiene un valor práctico y esto hace inigualable sus enseñanzas.

Acceder a la Verdad es consistente con la liberación de ataduras que nos impiden entrar al Reino. Es por tanto la revelación,  la antesala de la redención.

 

La tradición oral y a veces escrita ha hecho creer que la redención supone afiliarte a una religión y ser recompensado con el cielo después de la muerte.

Así, lo único que nos separaría de la gloria eterna, sería la muerte. Curiosamente Pablo, lleno de inspiración divina aseguró que la muerte es el último enemigo a vencer (1 Corintios 15:26). Entonces la muerte no es el vestíbulo de la redención, no es un final, más bien es algo a trascender.

 

En realidad todos necesitamos de la redención. Es volver a nuestra condición original, al hombre divino, tal como en principio fuera la idea de Dios.

 

Charles Fillmore ilustra sabiamente este punto cuando nos indica que redención es: “Reconciliación entre Dios y el hombre mediante el Cristo; unión de nuestra consciencia con la consciencia superior”.

 

La soteriología (estudio de la salvación) permite una amplia gama de interpretación según el caso:

- Para el hinduismo, la redención —expresada con términos como moksha y mukti— significa, liberación de la ley del karma.

- La redención para el budismo consiste, en un estado de liberación (nirvana) de este mundo de apariencia, una liberación de la naturaleza fragmentaria.

- El islam no tiene el concepto de pecado original por lo que el sentido cristiano de la redención no tiene ningún lugar en el pensamiento islámico.

- En la doctrina católica, Jesús redime a los seres humanos del pecado original cometido por Adán y Eva para permitirles su entrada al mundo de los cielos. Se hace carne a través de su sufrimiento, muerte y resurrección.

- En el protestantismo el término se refiere a la salvación de la humanidad lograda por Jesucristo con su pasión y su fallecimiento. Con su muerte Jesucristo permite el acceso al cielo, liberándolo de la culpa del pecado.

Tal como se puede ver, el concepto de redención tiene un vínculo muy poderoso con toda religión y con toda espiritualidad: ¡liberación!

 

Entonces, desde la espiritualidad, un alma redimida es aquella que ha despertado, que ha cambiado su mente estableciéndose en una consciencia de Unidad con el Padre. Morir no es indispensable para ello. Podemos y debemos redimirnos incluso en esta vida (liberándonos del dolor y situaciones agobiantes).

 

¿Y tú, estás trabajando para tu redención?

 

¡Dios les bendice!

 

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