JOB Y NOSOTROS


Reflexión:

Recientemente publicamos un tratadito (spot) donde preguntábamos: “¿Eres feliz?" y la verdad que fuimos sorprendidos por la cantidad de personas que contestaron negativamente, muchos incluso, aprovecharon para contar sus historias de desgracia, sufrimientos y “mala suerte”. Los menos comentaron que aún reconociendo sus sufrimientos están dispuestos a ser felices. Pocos afirmaron su felicidad irrestrictamente.


Sucede que otro día publicamos algo relativo al amor propio, y fueron demasiados los que comentaron que se trataba de egoísmo y vanidad, lo ven como algo sacrílego, contrario al deseo de Dios de que nos sacrifiquemos y purguemos nuestras faltas.


Y es que se nos ha enseñado que es una virtud ser infeliz, por aquello de disfrutar después eternamente en la resurrección. Estos argumentos nos han afectado tanto que cuando vemos a alguien experimentando algún sufrimiento o desgracia inmediatamente lo asociamos como un castigo de Dios; eso hicieron y pensaron los amigos de Job.


Nos resulta difícil ser felices, porque lo vinculamos a posesiones, a pertenencias, a números o cantidades y realmente una cosa no tiene que ver con la otra. La felicidad es algo natural, intrínseco a la creación completa.


La extraordinaria historia de Job es un canto a la Verdad espiritual, poesía, que explica fehacientemente el fracaso, no como el resultado de una vida de pecados, sino de una vida temerosa, no vivida plenamente, tan solo a medias.


¿Cuál fue la verdadera causa de la desgracia de Job?

Veamos sus propias palabras:

“Lo que más temía, me sobrevino; lo que más me asustaba, me sucedió”. Job 3:25


Externamente este personaje Bíblico lo tenía todo, mas internamente temía perder sus pertenencias; temía fallarle a Dios y temía disfrutar de sus bienes. Nos suele ocurrir a muchos, que guardamos y acumulamos todo cuanto podamos para “enfrentar” la adversidad en tiempos futuros.


Tristemente otros reservan bienes inmateriales como afecto, amor, compañía, cuido personal (salud), descanso y esparcimiento “para más tarde”, viviendo como islas flotantes en el mar de la indiferencia y la soledad.


Debemos procurar no desarrollar el “síndrome de Job” y vivir la vida en total plenitud, sin temor al mañana: vistiendo nuestros mejores vestidos, usando en la mesa nuestra mejor vajilla, durmiendo con nuestra mejor pijama, y prodigando nuestros afectos por doquier y así estaremos honrando al Espíritu divino que en nosotros mora.

¿Y tú, estás viviendo ahora, o esperarás para más tarde?

¡Dios les bendice!

Entradas Destacadas
Entradas Recientes
Mantente actualizado. Suscríbete a nuestro boletín semanal

© 2015 Rafael Inoa

Síguenos

  • Facebook - Black Circle
  • Twitter - Black Circle
  • Instagram - Black Circle
  • Google+ - Black Circle