¡HOSANNA! EN EL CIELO


Reflexión:

Existía una antiquísima creencia en el pueblo de Israel basada en una profecía que encontramos en Zacarías 9:9 titulada “El futuro rey de Sion” que dice: “Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna”.

Jesús, conocedor de Las Escrituras se hizo de su burrito para entrar a la Ciudad Santa. Y este episodio es lo que se conoce como “la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén”.


Debió entrar por la “Puerta Dorada” (la principal de las doce puertas de acceso a la ciudad) esto según otra profecía y que es por donde aún esperan los judíos al mesías, y para evitarlo fue tapiada en el año 1541 por el Sultán Otomano Solimán el Magnífico.


Quizás nos resulte un tanto difícil imaginarnos a Jesús con toda la majestad del Espíritu…toda la gloria celestial, Dios en expresión ¡SÍ, DIOS! Montado en un burrito haciendo de esto un espectáculo de gran impacto visual, tal vez sus pies tocando el suelo: aquel hombre imponente lleno de vida y juventud (con unos treinta y tres años a la sazón) debió ser algo gracioso y probablemente ridículo para Sus detractores.


Una multitud se congregó a Su paso hacia el templo de Jerusalén rindiéndole honores y pleitesía que con vítores, cantos de salmos levantaban hojas de palmeras, recitando al unísono !Hosanna, bendito el que viene en nombre del Señor!


Charles Fillmore nos dice que Hosanna “representa la obediencia gozosa”. Es un grito de júbilo del alma.


Espiritualmente podemos interpretar esa muchedumbre como la multitud de pensamientos indisciplinados y ambivalentes producidos por emociones que cambian como la ligereza del viento, que es llevada y traída de un lado a otro. Ese gentío que el domingo lo aclamaban fue el mismo que luego pidió lo juzgaran y condenaran y el viernes celebraron su crucifixión.


Así mismo son esos pensamientos no regenerados, no sometidos al escrutinio de la Verdad.


La lección espiritual, el mensaje sublime que subyace en esta historia, como Verdad suprema espiritual, es que debemos procurar a través de la voluntad amonestar, educar, controlar y transmutar nuestros débiles pensamientos negativos y dubitativos en pensamientos fortalecidos, enriquecedores y que nos permiten distinguir la realidad espiritual de las apariencias.

¿Y tú, has regenerado tus pensamientos?

¡Dios les bendice!

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© 2015 Rafael Inoa

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