LA GRAN TRIBULACIÓN



Reflexión:

Dicen los entendidos que estamos viviendo una época de agitación política, social, religiosa y familiar como producto de una convulsión cósmica y cíclica, que luego sobrevendría un largo período de paz.

La religión intenta explicar estos fenómenos, pues ellos también están siendo arrastrados por la vorágine de los tiempos, inmersos en sus propios desórdenes y retos.

La iglesia tradicional apenas levanta su otrora potente voz. Las iglesias cristianas protestantes, caracterizadas por su efervescencia y temeridad promueven la inminente llegada de dos fenómenos mesiánicos: la gran tribulación y el rapto.

La gran tribulación sería un período de muchas angustias y pesares donde tendría lugar “los últimos días” o “el fin del tiempo”. (Ver Mateo 24:21-22).


A la gran tribulación le sigue el gran rapto: En la escatología cristiana, el arrebatamiento de la Iglesia, (rapto), es la creencia de que al descender Jesús del Cielo, los muertos que llevaron una vida cristiana resucitarán y junto a los creyentes que se hallen vivos serán raptados o llevados de la tierra para encontrarse con Dios en el Cielo.


Es oportuno señalar que los creyentes están en disputa por las variadas y diferentes explicaciones de estos hechos. Este concepto tiene raíz en interpretaciones de Primera de Tesalonicenses.


Para los “creyentes” es un evento crucial, pues lo esperan incluso con anhelo porque les brinda la oportunidad de liberarse finalmente de “los pecados” y estar para siempre en la presencia de Dios. Su cuota de pago es haber creído.


Nosotros interpretamos estos eventos con otra cosmovisión. Usaremos una cita de Pablo: “He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados...” 1 Corintios 15:51


Pensamos que esa gran tribulación está ocurriendo a diario en nuestros cuerpos, que es la germinación de la semilla de la Verdad plantada en nosotros al momento de nacer, esa transformación se lleva a cabo a medida que despertamos espiritualmente y está teniendo lugar aquí y ahora. Los eventos sociales no son más que el reflejo externo de nuestra propia lucha interna.

El rapto es la elevación en consciencia que tiene lugar en todo aquel que se convierte en una verdadera expresión del Espíritu.

Ahora es más notorio porque estamos viviendo más acelerados, producto de este período de transición de era, a un nuevo orden.


¿Y tú, trabajas tu transformación o prefieres esperar?

¡Dios les bendice!

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© 2015 Rafael Inoa

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