¡BENDITO EL QUE VIENE!


Reflexión:

Ayer domingo el mundo cristiano conmemoró la entrada triunfal de Jesucristo a la Ciudad Santa: Jerusalén.

El pueblo llano lo recibió con júbilo al ritmo de ¡Hosanna! ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene…!

Misma multitud que cinco días después vociferaba: ¡Crucificadle! ¡Crucificadle!

¿Qué pasó ahí?

En lo externo: Bajo ese fenómeno colectivo es que presidentes, funcionarios y cabecillas de países e instituciones son obligados a renunciar e incluso ser encausados por la justicia (por presión de hordas enardecidas que mueven ciudades y países enteros; más recientemente por un nuevo escenario: las redes sociales). También se da el caso que perfectos desconocidos son elevados a la más alta dignidad política, deportiva o social.


En lo interno: Metafísicamente una muchedumbre de personas representa multitud de pensamientos aglomerados alrededor de un pensamiento consolidado y cuya intención puede ser verdadera o falsa.

Esto es idéntico al fenómeno que se conoce como “efecto dominó”, donde una sola ficha que rompe su inercia arrastra a las demás desencadenando o liberando un cúmulo de energía que si no se encausa puede ser dañina.

Es así cómo el domingo la multitud es guiada a alabar y bendecir y el viernes es conducida en turba a condenar y maldecir.


Es nuestra invitación a que tomemos consciencia de nuestros pensamientos y lo aglutinemos alrededor de un pensamiento central, primario y positivo como: amor, fe, bienestar, etc. y todo estará bien.


Que sanen todas tus relaciones.

¡Dios te bendice!

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© 2015 Rafael Inoa

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