EL CRISTIANISMO PRIMITIVO I


Reflexión:

Un poco de historia.

Jesús nos dijo que Él no vino a abrogar la ley, sino a cumplirla. De entrada, nos prepara el escenario para hacernos comprender que Él fue un judío que practicaba la religión hebrea. Al menos en ocasiones asistía a la sinagoga (templos judíos) e incluso se le confirió el “privilegio” de que hiciera una lectura.


Sin embargo, años después de su partida, en el siglo II (un siglo antes que Constantino y sus secuaces declararan a Jesús como Dios) vivió un hombre llamado Marción de Sinope, escritor y teólogo griego, muy adinerado.


Este antiguo teólogo llegó a desarrollar una tesis por lo que se le consideró un heresiarca (controvertido con el dogma) y le costó su excomunión de parte de su padre, que era Obispo (¿?).

Marción fue un adepto de Pablo, y como griego que era, no entendía que el cristianismo tuviera alguna conexión judía.

Su postulado consistió en el rechazo de que el Dios sangriento y vengativo del Antiguo Testamento tuviera nada que ver con el Dios-Padre amoroso de Jesús.


Rechazó el uso del miedo a Dios para imponer obediencia, pues se apoyaba en el amor como sostén de la ética. Su tesis permeó toda la cristiandad hasta que en el siglo X fue “consumida y arrasada por el fuego” de la inquisición.

No queda ninguno de sus escritos y todo lo que sabemos de él son los escritos de Tertuliano e Ireneo, condenándolo.

Está considerado como el mayor peligro que sufrió el cristianismo primitivo, porque estaba muy organizado y disponía de muchos recursos para predicar sus teorías.

Que sanen todas tus relaciones.

¡Dios te bendice!

Entradas Destacadas
Entradas Recientes
Mantente actualizado. Suscríbete a nuestro boletín semanal

© 2015 Rafael Inoa

Síguenos

  • Facebook - Black Circle
  • Twitter - Black Circle
  • Instagram - Black Circle
  • Google+ - Black Circle