UN CORAZÓN DURO


Reflexión:

Cuando paseamos a Kler… ¡sí, nuestra mascota! Hemos observado cómo instintivamente está al pendiente, de lo que en un principio creíamos e interpretábamos era un llamado urgente de la naturaleza; pero invariablemente éste ubica los lugares por donde ya otros de “sus amiguitos” pasó y vació su vejiga, entonces en un acto de gallardía y abierto desafío, vierte su líquido amarillo justo en el mismo lugar, todo un ritual para marcar y estableces su dominio ¡Marca su territorio!


Uno de los daños más terribles que el hombre ha hecho a la sociedad es precisamente “marcar territorios” como de su propiedad. Esto va desde un simple control de televisor, un sillón, una habitación, una ciudad, un país y hasta el mundo entero.


El mismo sentimiento que mueve a Kler es el que mueve a dos vecinos (o desconocidos) batirse a tiros por un parqueo, que también movió al obstinado Hitler a intentar apoderarse del mundo, y al inefable y cómico (sin ofender a los de esa profesión) presidente de EE.UU. que como promesa de campaña ofreció y está empecinado en construir un muro de sus “pobres” vecinos del sur.


En el primero de los casos es solo un instinto natural, de supervivencia, en todos los otros casos (donde se involucran humanos) es egocentrismo, soberbia, creerse superior, no entender que la vida es una unidad indivisible, es tener un corazón duro como la roca.


Jesús conocía esto, por eso se libró de Sus tentaciones y advirtió a Sus discípulos. Dijo categóricamente: “Las zorras tienen madrigueras y las aves del cielo nidos, pero el hijo del hombre no tiene dónde poner su cabeza”. Mateo 8:20


¿Y tú, muy afanado por tener y “marcar propiedades”?


Que sanen todas tus relaciones.

¡Dios te bendice!

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© 2015 Rafael Inoa

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